“Tu indiferencia me está matando”
Tu y yo no somos iguales,
a mi me importa y me importa mucho
este discurso va para ti, al que está mirando
a otro lado y no me está mirando a mi que
estoy aquí parado.
Buena tarde soy Karolina Collins y hoy vengo a hablar de de otro tema ya desgastado…
Quisiera seguir siendo como una niña,
poder curar todo mal como lo hacía con mis muñecas, construir grandes edificios como lo hacía con unas sabanas, muebles y cobijas.
Erradicar el hambre con los manjares que les hacía con lodo y pasto a todos mis invitados.
Quisiera seguir siendo como una niña, y nunca haber pasado esa etapa de seguir preguntando, de poder revolcarme en la tierra con ese vestido nuevo que me han confeccionado, de tomarle mas importancia aquella pequeña hormiga que por mi dedo va caminando, que a lo último en tecnología que han lanzado.
Quisiera seguir siendo como una niña, para que nada de todo eso me sea criticado...
Pero este mensaje no va dirigido para mi niña.
Este mensaje es para que nos demos cuenta de cuánto hemos cambiado.
Solo recuerdo estar sentada sonriendo, e irme aislando de la humanidad tratando de escapar de este apocalipsis, Sintiendo sus muertes como la misma mía.
Sufriendo y odiándome por no poder tener la fuerzas de decir basta, tratando de saciar todo eso con la esperanza de, si me uno al atacado podre dejar algo.
Pero todo esto no se trata de que lado de la moneda estés parado, se trata de que todos seamos una misma moneda que tiene que ir girando, y así ir evolucionando, tal vez al grado en el que volvamos a ser niños, que no nos importe en que el de a lado sea negro, blanco, asiático, gordo o flaco, y lo único que importe es en que juego nuevo vamos a entablar.
Volver a ser niños y unirnos todos en un abrazo, de esos abrazos tan fuertes que te cortaban la respiración y no importe si al que estas abrazando es heterosexual, homosexual o una nueva aparición. Ha esa etapa en la que podías mirar al otro sin perder la concentración de tu mirada, en donde ni un pestañeo podría interrumpir esa conexión de mira no te tengo miedo, y tú no tienes por qué temerme a mí, en donde si movía los ojos era para evitar cerrarlos y no para desviar su mirada y hablar a sus espaldas.
Regresar a esa niñez, en donde el único choque que se escuchaba eran la de un tazo contra otro, y no la de un teclado.
Quisiera seguir siendo como un niño, para que todas aquellas peleas se solucionaran compartiendo, un kinder sorpresa, aquella edad en donde no nos daba vergüenza o miedo experimentar, en el que toda construcción o escenario te parecía grandioso, inmenso, el cual con solamente una vez verlo podrías recorrerlo, aliviar todo resfriado con un simple helado.
Proteger a un animal como a tu propio hermano, a ese árbol como tu propio hogar, a esas flores y pasto como tu mundo soñado, hacer de cada cosa que tocamos una utopía de la cual nunca quisiéramos despertar..
Pero cuando lo hacemos, En donde hemos parado? donde están aquellos niños que quieran ser bomberos, policías, doctores, astronautas, princesas, bailarinas, detectives, vaqueros y artistas, papel en la cual siempre se la vivían, en donde quedaron? lo recuerdas donde lo has dejado?
Muchos de esos papeles tienen que ver en hacer el bien sin mirar a quien... Mi pregunta es..ha cuantos hemos ayudado? Si estamos dejando que sigan nuestro mundo talando,
Ponte a pensar... existe alguna profesión o sueño que por vergüenza hallas abandonado?
A mí solo me queda pensar
“Que hará la terapia de mi, cuando el mundo este en cenizas.”
Escrito por Karolina Collins estudiante de psicología UABC

No soy muy buena con las palabras, pero primero quiero decir que me gusto lo que leí, muy reflexivo, y si, muy frecuentemente me siento como una niña atrapada en un cuerpo de mujer, y por tal tiendo a comportarme como un "adulto"
ResponderEliminar